Carta abierta a los alcaldes

La prevención en materia de salud infantil debe convertirse en un eje fundamental de los proyectos municipales, al igual que el éxito educativo, la tranquilidad en el ámbito escolar o la calidad de vida.

A través del centro de formación «Les Repères du Goût», llevamos varios años acompañando a las comunidades que han adoptado esta decisión política. Los resultados son cuantificables: mejora del ambiente escolar, mayor atención en clase, apoyo a los profesores, niños más responsables y valorización de los agentes locales.

No integrar hoy la prevención sanitaria y los criterios de alimentación sostenible en un proyecto municipal equivale a optar por la inacción.
Comprometerse, por el contrario, es invertir a largo plazo: en los niños, en las escuelas y en la convivencia.

Dado que la prevención entre los niños no es ni un eslogan ni un argumento de campaña, debe ocupar un lugar central en el debate público local.
Esta cuestión exige que se tomen decisiones ya mismo.



Elecciones municipales: la salud de nuestros hijos ya no puede esperar más

En cada elección municipal, las prioridades que se plantean son bien conocidas: seguridad, urbanismo, fiscalidad y el atractivo del territorio. Son temas legítimos.
Sin embargo, hay una cuestión fundamental que sigue quedando relegada a un segundo plano: la salud y el equilibrio de nuestros hijos.

Desde hace varios años, los profesionales de la salud y de la educación vienen alertando sobre esta situación sin que se les preste la atención suficiente. La fatiga crónica, los trastornos de atención, los desequilibrios alimentarios y las tensiones en la convivencia: estas realidades ya no son marginales. Debilitan a los niños, complican la labor de los docentes y suponen una pesada carga para las familias. No actuar hoy significa aceptar que estas dificultades se consoliden de forma duradera.

Los ayuntamientos no pueden limitarse a constatar los hechos. Tienen la responsabilidad y los medios para actuar.
La escuela, la restauración colectiva, las asociaciones, pero también los comercios, los artesanos y los agricultores locales constituyen un ecosistema capaz de impulsar una auténtica política pública de prevención nutricional, educación del gusto y ciudadanía.
Se trata de tomar decisiones políticas claras: devolver a todos los niños unos puntos de referencia sencillos y concretos para conocerse mejor a sí mismos, comer mejor y convivir mejor. Un niño más tranquilo y atento es sinónimo de un colegio más sereno, unos equipos educativos mejor apoyados y un municipio más cohesionado.

A medida que se acercan las elecciones municipales, los ciudadanos esperan algo más que declaraciones de intenciones. Esperan compromisos concretos, visibles y evaluables.